Heráldica

La heráldica es la ciencia que estudia las normas correctas para el uso, la composición y la explicación de los blasones o escudos de armas, encontrando esta ciencia íntima vinculación con la genealogía, ciencia que estudia la historia de las familias o con el derecho nobiliario, que estudia la sucesión en la posesión de los títulos nobiliarios.
Se caracteriza por la complejidad de sus términos, muchos de ellos de origen francés, los que por la exactitud de su significado no pueden ser suplidos por otros.

Los escudos son insignias formadas por la combinación de figuras y colores, utilizados para distinguir a individuos, familias, linajes o casas.
La utilización de los escudos de armas surgió alrededor del siglo X en Alemania, distinguiendo a los caballeros que participaban en los torneos medievales. Los diseños de determinados colores o figuras, eran colocados en estandartes, ropajes, armaduras o banderas.
Los torneos eran dirigidos por los Heraldos, quienes además identificaban a las armas de los caballeros que competían. Al entrar en acción los caballeros esas armas eran proclamadas al público, mediante un cuerno llamado Blasen , de ahí la utilización del término blasón.
Esos emblemas también fueron utilizadas en tiempos de guerra, uso que se fue difundiendo con el surgimiento de las Cruzadas, extendiéndose así a toda Europa. Los vascos participaron en las Cruzadas, bajo los estandartes de los monarcas navarros Teobaldo I y Teobaldo II.

En un principio el uso del escudo estuvo ligado a las casas más importantes, las de parientes mayores o cabos de armerías, extendiéndose luego a las demás casas de nobleza general. Al generalizarse su uso, los cabos de linaje o primogénitos comenzaron a utilizar la inscripción “No porta de otro”.

Si bien en un primer momento los escudos eran personales, y su diseño era elegido en forma arbitraria, alrededor del siglo XII comenzaron a ser permanentes, transmitiéndose de padres a hijos, motivo por el cual surgieron los registros y la regulación de su uso.

Así, los heraldos determinaron que escudo correspondía a cada familia, tarea que posteriormente fue llevada a cabo por los Reyes de Armas y los Heraldistas.

Los escudos pasaban a representar a la familia en todas partes y, siendo la casa la esencia de la familia vasca, el escudo formaba parte de la misma por lo cual era emplazado en el lugar más importante de ella: También era frecuente que la casa solariega cambiase de escudo de armas a pesar de seguir en manos del mismo linaje. Ello se debió que los individuos preferían distinguirse de sus mayores haciendo ostentación de sus propios méritos y, a pesar de tener heredados escudos escogían nuevos blasones al obtener un nuevo grado académico o alguna nueva victoria militar (era frecuente tomar las armas del vencido).
Hasta finales del siglo XVI la autorización para portar escudo se solicitaba mediante acta general a los poseedores de las Casa Armeras o parientes mayores de los linajes, siempre que se fueses descendiente de ese solar. Con posterioridad, a raíz del dictado de la Real Pragmática, por Felipe II en 1595, la autorización del uso de armas recayó en los Reyes de Armas que expedían diplomas a ese efecto.

Una de las características más peculiares del Valle de Baztán es la exhibición de los escudos de armas de la familia en la fachada principal de las casas. En otros tiempos uno de los oficios más frecuentes entre sus habitantes era talladores de blasones, ya sea en piedra o madera.