Heráldica

El noble Valle y Universidad de Baztán

Geográficamente el Valle de Baztán, se encuentra al Norte de Navarra, lindando gran parte de su territorio con Francia, frontera que ha marcado el transcurso de la historia y economía del lugar. Se ubica entre la montaña navarra, pudiendo accederse al mismo ya sea por Belate, por Otsondo, por Izpegi o por Bértiz. Tiene un perímetro de 100 kilómetros, alcanzando una superficie de 376,8 kilómetros cuadrados, por lo cual es el territorio municipal más extenso de Navarra.

En torno del valle surgen numerosas cursos de agua, siendo primordial en el, el río Bidasoa que se denomina Baztán en su paso por el valle, adquiriendo ese nombre desde Errazu hasta Oronoz Mugaire.
Administrativamente se denomina Valle y Universidad de Baztán. Dentro del valle se encuentran los municipios de Urdax y Zugarramurdi, habiéndose integrado en 1.969 Maya al término baztanés.

Se compone de quince pueblos que integran cuatro cuarteles: Baztangoiza, Elizondo, Erberea y Basaburua. Cada cuartel está conformado por lugares de asentamiento centrales de población, y por núcleos de población menores denominados barrios. Ellos son:
Cuartel Baztangoiza, compuesto por el lugar de Azpilcueta, dónde se sitúan los siguientes barrios: Zuastoy, Urrasun, Arribiltoa, Mugaire, Echarri y Apayoa; Errazu, con los barrios de Iñarbil y Gorostópalo y el lugar de Arizkun, con los barrios Bozate, Aincialde y Pertalas.
Cuartel Elizondo, capital del Valle de Baztán, está conformado por Elbete; Elizondo, dónde a su vez se hallan los barrios Echaide, Berro, Anzamborda, y Bearzun y finalmente por el lugar de Lekaroz, el que se compone con los barrios Huarte, Arrazkazan y Ohárriz.
Cuartel Erberea, está compuesto por el lugar de Garztain, dónde se encuentra el barrio Aríztegui; Irurita, Arriaos con el barrio Mardea y Oronoz-Mugairi con el barrio Zozaya.
Cuartel Basaburúa, compuesto por Ziga, con el barrio de Zuraurre, Aniz, Berroeta y Almandoz.


Villa di Maia

En su paisaje, conformado por suaves colinas verdes, se advierten los robustos caseríos cercados por lajas de piedra, sus hermosas viviendas de tejados a dos aguas, ochavas de piedra rojiza y vistosos balcones de madera con el aporte de color de sus floridas macetas. En las fachadas de la mayoría de las viviendas luce engalanado el escudo ajedrezado del Baztán.
El conjunto de sus pueblos, situados en torno a sus iglesias hacen pintorezco y apacible a éste lugar, en el cual el paso del tiempo parece no haber dejado su huella.

En su arquitectura se destacan gran cantidad de cabos de armería y palacios, erigidos muchos de ellos por el aporte de los que partieron a América.

La Casa Consistorial o Ayuntamiento del Valle de Baztán tiene su residencia en Elizondo, capital del Valle y núcleo más poblado. Está construido con la piedra rojiza de la zona exhibiendo en su fachada frontal los blasones del Valle. En su interior se encuentra exhibida la bandera que fue utilizada en la batalla de Navas de Tolosa.

Su organismo de gobierno es la Junta General del Valle, constituida por el Alcalde como presidente, nueve concejales del ayuntamiento, jurados de los quince lugares del valle y cuatro junteros, uno por cada cuartel.

 

Población del Valle

La población de Navarra , estuvo antigüamente formada por los vascones, los cuales fueron empujados por las invasiones romanas y visigodas a las montañas. Por ello, Baztán no fue conquistado por los romanos y resultó prácticamente desconocido para los árabes, tratándose así de una comunidad unida por lazos de sangre.

La preocupación del rey por fortalecer su poder frente a los linajes más importantes de Navarra lo determinó a otorgar hidalguías colectivas a diferentes pueblos, sobre todo a las villas, pueblos o valles fronterizos a fin de asegurarse una mejor defensa del reino, obteniéndola así el Valle de Baztán por concesión del Rey Carlos III el Noble.

Las familias de los estratos sociales superiores del Baztán, consiguieron durante los siglos XI y XII honores y gracias reales a cambio de su apoyo en la guerra, configuradas en la mayoría de los casos simplemente por la distinción social - a través de sepultura preferente en la iglesia, utilización del escudo diferenciado, título de Palacio a su casa solar y otros- y política –asiento en las cortes navarras y alcaldía vitalicia en el valle.

Antigüamente, dentro de sus pobladores se distinguían:
Los palacianos quienes eran los mayores poseedores de tierras y ganados en el siglo XVII.

Los vecinos, hidalgos en virtud de la hidalguía colectiva reconocida en 1.440. Disfrutaban de derechos políticos y económicos en relación con la tierra común. Participaban en la reunión de cada lugar (bazarres) y tenían el derecho de ocupar en la Junta General los cargos públicos y así decidir sobre la administración del Valle. Luego de la sentencia de 1.440, serían vecinos los propietarios de casa vecinal y éstas sólo podían estar en manos de los descendientes puros de los primitivos pobladores.

Finalmente, los moradores o habitantes, quienes no gozaban ni de derechos políticos ni del derecho al acceso a la tierra común, sustentándose económicamente con el arrendamiento de tierras o mediante actividades artesanales.

El Valle, en el siglo XVIII contaba con 7.500 habitantes. En 1887 registraba el máximo de habitantes: 9.689. Esa población ha ido decreciendo con los a ños, registrándose en el año 2000 8.053 habitantes.

 

El sistema de aprovechamiento de la tierra común

En las ordenanzas viejas se distinguen las tierras amojonadas, o de propiedad particular, y las de propiedad común. La Junta General consolidó como propiedad privada sólo las superficies sujetas a roturación de las diferentes casas vecinales. Ésas tierras amojonadas eran de libre disposición para su propietario.

Las tierras de propiedad común pertenecían a la comunidad vecinal del Valle, regulando su uso la Junta General del Valle en su conjunto.

El Valle de Baztán se singulariza por la vasta extensión de superficie bajo el régimen de propiedad comunal desde los siglos XVI y XVII, revistiendo actualmente el 83 por ciento de esa superficie el carácter de propiedad común.


Dicionario Historico
Agustin Otondo y Difurrena


Emigración a Chile del Valle de Baztan
Agustin Otondo y Difurrena
Patricio Legarraga Haddatz


El escudo del Valle

Debido a la hidalguía de los naturales del Valle, se les permitía a los vecinos utilizar éste escudo, por lo cual se ve estampado en los frentes de las casas baztanesas pudiendo usarse, a su vez, las armas propias y privativas de cada linaje.

El escudo baztanés se asemeja a un tablero de ajedrez. Numerosas son las versiones en torno a la historia de éste escudo, se dice que cuando en 1212 estalló la batalla de las Navas de Tolosa, los soldados de Baztán jugaban al ajedrez, dejando su juego para auxiliar a los castellanos y decidiendo con su valor el resultado de la contienda. Juan de Goyeneche ha escrito que “... las Armas comunes del valle son un juego de agedrez escaqueado de blanco y negro, que el Rey Sancho Abarca les dio por blasón, en testimonio de que su valor tenía por juego la guerra, y que su lealtad exponía las vidas al tablero en defensa de su Rey; y es el caso que avrá más de ochocientos años que reconociendo los baztaneses que éste gran Rey se hallava muy apretado, peleando con un exército de franceses, apellidados de su zelo, y acaudillados de Don Alonso de Baztán acometieron con tanto esfuerzo a sus enemigos, que haziendo en ellos un terrible estrago, no solamente sacaron a su rey del riesgo, sino que le coronaron con el triunfo de una gloriosa victoria..” La versión más sostenida afirma que fue otorgado por el Rey Sancho VII el Fuerte como agradecimiento por el heroico comportamiento de los baztaneses en la batalla de Navas de Tolosa.

 

El contrabando

El contrabando ha sido una importante fuente de ingresos en la región. Durante décadas los baztaneses cruzaron montes y las aduanas, cargados de bultos y paquetes: telas, adornos, medicinas, calzado, componentes de motores y hasta ganado, dado que nunca consideró ilegítima dicha actividad, ya que la frontera entre Francia y España le fue impuesta.

El contacto común del idioma euskera a ambos lados del Pirineo, facilitaron el desarrollo del contrabando. En 1757 el jesuita Joseph Díaz expresaba: “El establecimiento de las aduanas es contra fuero y la ruina de Baztán, que siempre ha servido con fidelidad a los reyes españoles”.